ELLA DIJO DESTRUYE
ELLA DIJO DESTRUYE

ELLA DIJO DESTRUYE

Bulkin Nadia

Editorial:
LA BIBLIOTECA DE CARFAX
ISBN:
978-84-949232-8-9
Cada uno de los relatos de Nadia Bulkin en Ella dijo Destruye nos desvela de una forma original una percepción original y diferente de situaciones del mundo actual, envueltas en un... Más información
Editorial:
LA BIBLIOTECA DE CARFAX
Ilustrador:
Rafael Martín Coronel
Traductor:
Antonio Rivas
Colección:
LA BIBLIOTECA DE CARFAX
Encuadernación:
Tapa blanda o Bolsillo
País de publicación :
España
Idioma de publicación :
Español
Idioma original :
Español
ISBN:
978-84-949232-8-9
EAN:
9788494923289
Dimensiones:
210 x 140 mm.
Peso:
380 gramos
Nº páginas:
262
Fecha publicación :
14-09-2020
22,50€
(21,63€ sin IVA)
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    Sinopsis

    Sinopsis de: "ELLA DIJO DESTRUYE"

    Cada uno de los relatos de Nadia Bulkin en Ella dijo Destruye nos desvela de una forma original una percepción original y diferente de situaciones del mundo actual, envueltas en un halo terrorífico. En las páginas de Ella dijo Destruye encontraremos un hombre dispuesto a hacer lo que sea para ser presidente para siempre; una muchacha impulsada por la ira machaca y vence a un monstruo asesino que resulta ser demasiado familiar; una pesadilla subterránea distópica construida sobre la espalda quebrada del linaje y la clase social; una niñera pobre obligada a vigilar a los niños malditos de una familia acomodada que «nacieron con suerte»; un hotel que alojó en el pasado a un famoso criminal de guerra y que ahora habita un fantasma inesperado, y la proeza de reinventar Innsmouth en Indonesia.

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    "Ella dijo Destruye" de Nadia Bulkin

    Escrito por: Librería Dorian

    Fuente

    Imaginad un mundo donde los muertos permanecen junto a los vivos, durmiendo en la misma cama, o sentados en su sillón favorito. Siempre distantes, ausentes, como carcasas huecas de lo que una vez fueron. Esperan en silencio a que un viejo petrolero reconvertido los lleve a Zurichia, un continente exclusivo para los muertos. Imaginad ahora que algunos de estos cadáveres se niegan a partir y acaban corrompidos y transformados en espíritus oscuros llenos de hambre y furia llamados sangrantes. Como concepto, un más allá como espacio físico, fronterizo al nuestro, y con problemas de superpoblación, ya da una idea de lo alto que vuela Nadia Bulkin en sus relatos. En los otros doce que componen el volumen vas desgranando joyas absolutas del género, cuentos tenebrosos que parecen desarrollarse en limbos donde las leyes de la física se han suspendido temporalmente, donde el chamanismo más salvaje o la magia más sangrienta posee efectos físicos tangibles. En su conjunto, los trece relatos son un constructo, un gólem armado con piezas de una orfebrería exquisita que constituye un monstruo literario casi imparable. Ella dijo Destruye es un aullido sangriento, una caminata salvaje que deja los pies en carne viva. Su concepto del terror es tan atávico, tan visceral, que mi yo paleolítico tan sólo quería trepar a los árboles y arrojar fruta podrida a los depredadores. Nadia Bulkin te mete en su saco y te lleva con ella a celebrar una hecatombe a algún dios alienígena de nombre impronunciable. Nadia Bulkin te hace sentir el calor de la pira y el olor de la carne. Y cuando crees que no puede sorprenderte más, se lleva a Lovecraft de turismo y reconstruye, ladrillo a ladrillo, Innsmouth en Indonesia. La referencia al país asiático no es gratuita. Bulkin pasó su infancia a caballo entre Java y Nebraska. Sus relatos no pueden escapar a la historia reciente del archipiélago, cimentada sobre las heridas de la invasión japonesa durante la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, el auge del Partido Comunista de Indonesia y los genocidios perpetrados por el presidente Suharto. Son historias ancladas a una compleja situación sociopolítica, donde la rabia se entreteje con  la indignación ante la desigualdad social y la miseria. El único monstruo verdadero es el Estado. El folclore y la mitología de la región aparecen con frecuencia. Sus bestias míticas son tan cotidianas como sus gentes, la superchería tan real como sus calles. No es extraño que un relato esté protagonizado por un dukun, un chamán local, y el siguiente por una cheerleader de alguna ciudad del medio oeste americano, enfrentada a la venganza oscura y desatada de los árboles. Ella dijo Destruye te infecta como un puñado de insectos anidando en tu cabeza, como un diente podrido penetrando en el hueso. Es, sin duda, uno de los mejores libros de relatos del año. De esa extraña especie de unicornio que se queda contigo y te acompaña durante mucho tiempo. Es un compañero triste, es un compañero hermoso y despiadado, pero es un compañero necesario. Y cuando lo terminas y lo cierras, sólo queda la oscuridad, la sonrisa eterna de una calavera, que puede morder, pero no besar. Sergio García, Librería Dorian (Huelva)

    Recomendado en: Las librerías recomiendan

    "Ella dijo Destruye" de Nadia Bulkin

    Escrito por: Librería Dorian

    Fuente

    Imaginad un mundo donde los muertos permanecen junto a los vivos, durmiendo en la misma cama, o sentados en su sillón favorito. Siempre distantes, ausentes, como carcasas huecas de lo que una vez fueron. Esperan en silencio a que un viejo petrolero reconvertido los lleve a Zurichia, un continente exclusivo para los muertos. Imaginad ahora que algunos de estos cadáveres se niegan a partir y acaban corrompidos y transformados en espíritus oscuros llenos de hambre y furia llamados sangrantes. Como concepto, un más allá como espacio físico, fronterizo al nuestro, y con problemas de superpoblación, ya da una idea de lo alto que vuela Nadia Bulkin en sus relatos. En los otros doce que componen el volumen vas desgranando joyas absolutas del género, cuentos tenebrosos que parecen desarrollarse en limbos donde las leyes de la física se han suspendido temporalmente, donde el chamanismo más salvaje o la magia más sangrienta posee efectos físicos tangibles. En su conjunto, los trece relatos son un constructo, un gólem armado con piezas de una orfebrería exquisita que constituye un monstruo literario casi imparable. Ella dijo Destruye es un aullido sangriento, una caminata salvaje que deja los pies en carne viva. Su concepto del terror es tan atávico, tan visceral, que mi yo paleolítico tan sólo quería trepar a los árboles y arrojar fruta podrida a los depredadores. Nadia Bulkin te mete en su saco y te lleva con ella a celebrar una hecatombe a algún dios alienígena de nombre impronunciable. Nadia Bulkin te hace sentir el calor de la pira y el olor de la carne. Y cuando crees que no puede sorprenderte más, se lleva a Lovecraft de turismo y reconstruye, ladrillo a ladrillo, Innsmouth en Indonesia. La referencia al país asiático no es gratuita. Bulkin pasó su infancia a caballo entre Java y Nebraska. Sus relatos no pueden escapar a la historia reciente del archipiélago, cimentada sobre las heridas de la invasión japonesa durante la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, el auge del Partido Comunista de Indonesia y los genocidios perpetrados por el presidente Suharto. Son historias ancladas a una compleja situación sociopolítica, donde la rabia se entreteje con  la indignación ante la desigualdad social y la miseria. El único monstruo verdadero es el Estado. El folclore y la mitología de la región aparecen con frecuencia. Sus bestias míticas son tan cotidianas como sus gentes, la superchería tan real como sus calles. No es extraño que un relato esté protagonizado por un dukun, un chamán local, y el siguiente por una cheerleader de alguna ciudad del medio oeste americano, enfrentada a la venganza oscura y desatada de los árboles. Ella dijo Destruye te infecta como un puñado de insectos anidando en tu cabeza, como un diente podrido penetrando en el hueso. Es, sin duda, uno de los mejores libros de relatos del año. De esa extraña especie de unicornio que se queda contigo y te acompaña durante mucho tiempo. Es un compañero triste, es un compañero hermoso y despiadado, pero es un compañero necesario. Y cuando lo terminas y lo cierras, sólo queda la oscuridad, la sonrisa eterna de una calavera, que puede morder, pero no besar. Sergio García, Librería Dorian (Huelva)

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