¡La auténtica historia de los tres cerditos!

¡La auténtica historia de los tres cerditos! . EL DIARIO LOBO

. EL DIARIO LOBO
Editorial
Thule Ediciones
Materia
Álbumes ilustrados
Ilustrador
Lane Smith
Colección
Trampantojo, 46
Encuadernación
Cartoné
Nº páginas
32
ISBN
978-84-96473-69-0
EAN
9788496473690
Dimensiones
272 x 219 mm.
Peso
439
Fecha publicación
15-11-2007
Precio
14.90€ (14.33€ sin IVA)

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    Autor

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    Sinopsis

    En algunos casos, las historias van pasando de padres a hijos, y lo habitual es que, aun traspasando las fronteras de los países, se conserven muy parecidas, con algunas pequeñas variaciones. Sin embargo en otros casos, aunque en menor medida, los protagonistas se rebelan y, hartos de que otros vayan contado lo ocurrido a su manera, deciden intervenir para contar su propia versión de los hechos. En este caso, es el propio lobo, mal llamado Feroz, el que viene a poner los puntos sobre las íes en esta desternillante historia en la que justifica a su manera cómo, en el caso de los tres cerditos, unos cuantos estornudos fueron los culpables de su mala prensa. Pues sí, por fin el famoso y terrible lobo del cuento de los tres cerditos ha decidido contar su versión de los hechos. Porque no está nada de acuerdo con todas las versiones que han contado una y otra vez sobre él, donde le hacen quedar como un malvado al que solo le interesa comer cerdos y destruye todo a su paso. La historia verdadera es que estaba con un gran constipado preparando un pastel para su abuelita cuando se dio cuenta de que le faltaba un poco de azúcar. Así que salió a preguntar a sus vecinos. ¿Y tiene él la culpa de que el primer cerdito sea un poco tonto y construya su casa de paja? ¿Justo cuando él está constipado y tiene que estornudar? ¿Y va a dejar al cerdo muerto sin comérselo? Pues claro que no. Lo mismo ocurre con el segundo, pero de veras que él no tiene la culpa de su resfriado y de que los cerdos hagan esas casas tan débiles. Ahora bien, lo que pasó con el tercero, que hizo su casa de ladrillos, fue diferente porque insultó a su abuelita, y eso sí que no. Lástima que cuando empezó a soplar de rabia llegaron los policías y comenzó la historia equivocada. ¿Y a los lectores qué les parecerá esta versión?