Duelo de alfiles

Duelo de alfiles

Editorial
Periférica
Materia
Ficción moderna y contemporanea
Colección
Largo Recorrido
Encuadernación
Tapa blanda o Bolsillo
Nº páginas
168
ISBN
978-84-16291-71-7
EAN
9788416291717
Dimensiones
210 x 135 mm.
Peso
255
Fecha publicación
10-10-2018
Precio
16.00€ (15.38€ sin IVA)
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    Autor

    Vicente Valero nació en Ibiza en 1963. Ha publicado cuatro libros de poemas: Jardín de la noche (1986), Herencia y fábula (1989), Teoría solar (1992), con el que obtuvo el Premio Internacional Fundación Loewe a la Joven Creación, y, en esta misma colección, Vigilia en Cabo Sur (1999, Marginales 176). Como ensayista ha publicado los libros La poesía de Juan Ramón Jiménez (1988), Experiencia y pobreza. Walter Benjamin en Ibiza 1932-1933 (2001) y Viajeros contemporáneos (2004). Seis años después de su último poemario aparece Libro de los trazos, una de las obras de mayor ambición y exigencia de su generación, un poemario de entera madurez.

    Sinopsis

    Duelo de alfiles es un libro singular y absorbente desde la primera página. En él se muestra, en un original y casi detectivesco seguimiento por ciudades, islas, pueblos, cartas, diarios y libros, los pasos confluyentes de cinco grandes escritores: Nietzsche, Rilke, Kafka, Benjamin y Brecht. Como piezas mayores de un gran tablero de ajedrez, estos autores se mueven y disputan por sobrevivir en sus textos ?y sobrevivir ellos mismos en el caso de los cuatro últimos? en la llamada época de entreguerras. Una vez más, Valero se aproxima en esta nueva obra a pequeños episodios biográficos para internarse en ellos y desarrollarlos con su prosa precisa y envolvente, desvelando aspectos decisivos: las intensas partidas de ajedrez entre Walter Benjamin y Bertolt Brecht en la isla danesa de Fionia en el verano de 1934; los últimos escritos de Nietzsche en Turín en 1888, poco antes de perder la razón; la desastrosa lectura de Kafka en una galería de arte en el Múnich de 1916; los meses de desesperación creativa de Rilke en la aldea suiza de Berg am Irchel en 1921. El narrador de este libro viaja a estos y otros lugares, pasea y conoce a la gente como un turista más, visita museos, juega al ajedrez, lee y toma apuntes; pero viaja también a las obras que allí surgieron o fueron protagonistas por alguna razón, y en las que encuentra poderosos vínculos que las acercan entre sí: el ensayo de Benjamin sobre Kafka; la autobiografía de Nietzsche Ecce Homo; el relato En la colonia penitenciaria de Kafka; El testamento de Rilke. El arte, la guerra, el exilio, la soledad del creador, la interpretación de los textos? Estos asuntos protagonizan también Duelo de alfiles, que combina con maestría la anécdota con la reflexión, la inmediatez de lo cotidiano con la profundidad de lo intemporal.

    Los libreros recomiendan Reseña de www.loslibrerosrecomiendan.es

    "Duelo de alfiles" de Vicente Valero

    Enviado por Los Libreros Recomiendan el 18-10-2018

    A pesar de lo aparentemente distintos que son, el poeta ibicenco Vicente Valero ha ido fundando con sus libros en prosa un territorio cada vez más especial y cada vez más suyo, más reconocible, y lo ha conseguido no con recursos sofisticados o aparatosos sino, al contrario, con una sencillez muy trabajada, con una naturalidad creíble. Nunca la literatura ha dependido tanto de la realidad como en los últimos tiempos, y Vicente Valero ha conseguido hacer suya esa tendencia de un modo muy particular y notable. Su libro sobre Los extraños de su familia sorprendió incluso a quienes ya habíamos disfrutado mucho en 2004 con su ensayo sobre los Viajeros contemporáneos que habían visitado Ibiza en algún momento del siglo XX (entre ellos Walter Benjamin, Tristan Tzara, Pierre Drieu de la Rochelle o Albert Camus) o, en 2008, con su Diario de un acercamiento (donde acertaba a ver que "el pasado, del cual el poeta es vidente absoluto, debe servir para hacer fértil el presente. Esto es lo que se espera de un buen poeta"). Aquel primer título suyo en la editorial Periférica suponía un buen giro a su literatura y, aun contando cosas en principio veraces, la primera incursión de Valero en la narrativa, en la fabulación: los cuatro retratos de aquellos cuatro familiares casi fantasmales que no dejaron en la memoria mucho más que pocos y vagos datos, de los que se daba buena cuenta, formaron uno de esos libros llamados a convertirse en obra de culto, un clásico en esa historia paralela de la literatura que van tejiendo los lectores más finos. Después llegaron El arte de la fuga (semblanzas muy personales de san Juan de la Cruz, Friedrich Hölderlin -"lo que amamos no es más que una sombra"- y Fernando Pessoa -"se puede ser muchos y seguir estando solo"-) y Las transiciones, una curiosa y bonita "novela de formación" en la que Valero volvía a cambiar completamente de registro sin cambiar en absoluto de melodía. Y en esa línea del cambio constante sin dejar de ser nítidamente él mismo, vuelve ahora a la estructura de Los extraños (en el sentido de que es un libro construido sobre cuatro historias) pero con un aire a El arte de la fuga, pues al cabo se trata aquí fundamentalmente de hablar sobre algunos autores especialmente frecuentados por Valero (Franz Kafka, Rainer Maria Rilke, Bertolt Brecht, Walter Benjamin...) y también a Las transiciones, dado que todo se cuenta desde una primera persona en principio veraz, en la que el propio autor ejercería de impostor de sí mismo, contando cuatro historias parciales en cuatro lugares distintos y con cuatro escritores principales al fondo (Brecht en Svendborg, Nietzsche en Turín, Kafka en Múnich, Rilke en Zúrich, Benjamin en todos...). Duelo de alfiles aglutinaría, por tanto, todo lo hecho en prosa por él hasta hoy, pero introduce un hilo conductor inédito (aunque ya habló en Los extraños del tío ajedrecista, que aquí hace apenas un cameo como dueño de ese tablero portátil que Valero lleva a sus viajes). Es el ajedrez, en efecto, el tema que de algún modo va emparentando todas las historias: es un juego que queda definido como "la poesía de la inteligencia" y de hecho hay una frase que, como un estribillo, se lee en todas ("como afirman los grandes maestros de ajedrez, hasta dónde te puede llevar una partida siempre es un misterio"...), pero entre los cuatro bloques hay vínculos más claros aún y más potentes , y el principal es el de la investigación literaria, el de las conclusiones de estirpe intelectual que resultan de la visita a lugares habitados en su día por los escritores citados. "En realidad, no sé muy bien, no lo he sabido nunca, si me gusta viajar o no", afirma Valero, y desde luego no le gusta sentirse un turista, aunque sabe que, técnicamente, lo es (y qué precioso aquel detalle del Diario de un acercamiento en el que nos contaba que los niños ibicencos de los años sesenta se disfrazaban "de turista" en los carnavales...), pero también es un turista atípico, en busca de historias o respuestas, un viajero de la escritura más que de la geografía, o incluso un explorador del pasado más que del presente. Y es también alguien que habla de sí mismo para despistar sobre sí mismo. Alguien que escribe la propia vida para indagar en vidas ajenas. La primera persona como recurso del pudor. El yo como pretexto. Lo están haciendo muchos en estos tiempos, pero pocos con el acierto y, prevemos, la perdurabilidad de Vicente Valero.