Casas y tumbas
Casas y tumbas

Casas y tumbas

Atxaga, Bernardo

Editorial:
ALFAGUARA
ISBN:
978-84-204-1937-4
La nueva novela de Bernardo Atxaga, Premio Nacional de las Letras Españolas. Lo que éramos. Lo que somos. Lo que no podemos olvidar. «Si se pudieran voltear los nombres impresos c... Más información
Editorial:
ALFAGUARA
Traductor:
Bernardo Atxaga;GARIKANO IRURETAGOYENA, ASUN;
Encuadernación:
Tapa blanda o Bolsillo
País de publicación :
España
Idioma de publicación :
Español
Idioma original :
Español
ISBN:
978-84-204-1937-4
EAN:
9788420419374
Dimensiones:
240 x 155 mm.
Peso:
647 gramos
Nº páginas:
424
Fecha publicación :
06-02-2020
Disponible en 368 librerías

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    Sinopsis

    Sinopsis de: "Casas y tumbas"

    La nueva novela de Bernardo Atxaga, Premio Nacional de las Letras Españolas. Lo que éramos. Lo que somos. Lo que no podemos olvidar. «Si se pudieran voltear los nombres impresos como las piedras de un huerto y ver la vida que esconden, comprobaríamos que no hay dos seres iguales.» En una panadería de Ugarte, en el País Vasco, un niño que un verano ha regresado sin habla de un internado en el sur de Francia recupera las palabras gracias a su amistad con dos hermanos gemelos y a algo extraño que descubren los tres en las aguas del canal que baja de la montaña. La dictadura franquista está llegando a sus últimos días. Todo está cambiando en Ugarte y también en el cuartel de El Pardo donde, poco antes, Eliseo, Donato, Celso y Caloco intentan adiestrar una urraca y burlar el coto de caza reservado a los poderosos. La de ellos fue también una historia de amistad, con sus dosis justas de inconsciencia, rebeldía y tragedia. Años más tarde, las huelgas alentadas por los sindicatos hacen temblar la industria minera de Ugarte. Son ya los turbulentos ochenta, y Eliseo y los gemelos se ven envueltos en una trama de venganza, urdida por el ingeniero Antoine, que parece propia del género negro. El tiempo pasa rápido y transforma todo lo de fuera: llega la música, la televisión con sus realities, el correo electrónico, aunque en el interior de los protagonistas de esta historia se mantienen intactos los silencios, los secretos, las amenazas... No es más que la vida, que discurre como hilos de agua entre las piedras. Pero avanza. Con esta novela emocionante, vertebrada por la amistad, el amor a la naturaleza y la inminencia de la muerte, Atxaga vuelve a mostrarse como un maestro en la creación de territorios y personajes imposibles de olvidar. La crítica ha dicho:«Un narrador capaz de generar emociones muy poderosas y mostrarnos la belleza y el misterio de la vida a través de una prosa contenida y profundamente poética. [...] No abundan novelistas como Atxaga ni novelas de la calidad y la hondura de [Casas y tumbas].»Fernando Ontañón, La Opinión (A Coruña) «Bernardo Atxaga ha buscado ahondar en lo que nos hace humanos, de lo más sublime a lo más terrible, pasando por la gama completa de grises entre ambos extremos. [...] Posiblemente esta es la más libre y juguetona de sus obras.»Antonio Lozano, La Vanguardia «Decir Bernardo Atxaga es pronunciar palabras mayores en lo que a literatura se refiere.»Susana Marqués - Onda Cero (Más de uno) «Bernardo Atxaga [...] es un contador de historias que abre paréntesis todo el tiempo. El pájaro que va de rama en rama: elige un tema, halla otro subordinado, arriba a uno inesperado y, al final, tras un largo merodeo, llega adonde quiere: a concluir una novela, a encerrar sus recuerdos de forma simbólica y esponjosa en sus ficciones.»Antón Castro, Heraldo de Aragón «Una prosa hipnótica, poética.»José María de Loma, La Opinión de Málaga «Atxaga detiene, atrapa o deja fluir [sus personajes] a su antojo en recuerdos, obsesiones, frases y acontecimientos sociales, testigos de medio siglo de transformaciones.»Fernando Bonete Vizcaíno, El Debate de Hoy «Una novela que está llena de amor de la naturaleza y que es el final de un camino y el comienzo de otro nuevo en dosis más pequeñas. [...] Narrada con maestría. Un libro para leer despacio.»Gema Veiga, Elle «Nos enamoramos del lenguaje del autor vasco, que huele a pan recién hecho, y en el que se escucha silbar el viento que siempre se adelanta a la lluvia, y crepitar el fuego manso alrededor del que se escuchan las palabras que fluyen como recuerdos que van desvelando una historia, o creando la urdimbre en la que van sucediendo la trama y la melancolía. Así suena Atxaga, Bernardo, escritor de aguas fuertes vascos sobre los desgarros de la violencia, la humanidad de los rebeldes, las realidades invisibles que convergen en la complicidad de lo real. [...] Ha sido mi placer leerlo. [...] Bernardo Atxaga ha confeccionado sus mundos literarios a dos voces, con dos lenguas equidistantes, diferentes en sus raíces como espíritu de identidades, entre las que su escritura es el puente de conversación entre ellas con el propósito de que la literatura sea un espacio mental, un árbol, una casa, un hogar donde todos y cualquiera pueda cobijarse, y al que se vuelve para contar el viaje.»Guillermo Busutil, La Opinión (Málaga) «Una narrativa impregnada de poesía en la que ha combinado de una manera brillante realidad y ficción.»Del acta del Jurado del Premio Nacional de las Letras «En la mejor tradición realista, actúan aquí los más efectivos resortes de la condición humana: el miedo insuperable

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    "Casas y tumbas" de Bernardo Atxaga

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    Declararse ya no lector de Bernardo Atxaga, sino un forofo atxaguista, supone algo más que manifestar el apego por la literatura de un escritor determinado: es desear empadronarse en un mundo realmente diferente, fantástico pero no mucho, comprometido y a la vez mágico, estimulante como pocos. La particularísima textura del universo literario de Atxaga es algo que se puede rastrear incluso en su poesía y en su literatura para niños, así como, desde luego, en sus conferencias, en sus apariciones públicas y en su intermitente obra periodística, que jamás deja de ser estrictamente literaria, incluso aunque hable de temas graves: el de Asteasu nunca deja de ser él mismo, y traslada esa actitud levemente lúdica, jamás arbitraria, a todo lo que firma. Incluso cuando se anunció que iba a publicar el diario de su estancia como profesor invitado en la Universidad de Reno supimos que eso no podía ser (sonaba tan inapropiado como si a Woody Allen le encargaran una versión de Drácula), y, en efecto, Días de Nevada puede quedar encuadrada en la "literatura del yo", pero con todas las cautelas que exige la personalidad de su autor, soñadora y agamberrada, fabuladora y melancólica. Bernardo Atxaga es pura ficción, desde su mismo nom de plume. Pocos escritores españoles de las últimas décadas han conseguido hacerse dueños de un territorio literario tan singular, tan personal, un espacio que se asume aunque jamás se termine de explorar, porque es infinito. Con ocasión del Premio Nacional de las Letras que le ha sido concedido tuvimos ocasión de repasar en otro lugar su trayectoria, desde la fundacional -en muchos sentidos- Obabakoak hasta la reciente reedición de su Lista de locos y otros alfabetos. También termina ahora con un alfabeto (uno de los "géneros" predilectos de Atxaga) su nueva novela, Casas y tumbas, que se anuncia como la última (pero no, por supuesto, su último libro: el mundo Atxaga continúa, y siempre será, de un modo u otro, novelesco, por lo que decíamos arriba). Aunque en esta ocasión ha optado por apegarse un poco más a la realidad, a la Historia, a lo verosímil y compartido, en la literatura de Atxaga siempre hay magia, esa leve distorsión tan característica y tan imaginativa que sin excepciones embellece y enciende lo cotidiano. Ese "color" tan particular que Atxaga consigue inyectar siempre en sus narraciones es lo que explica que sean tan especiales y reconocibles, y que incluso cuando tocan temas duros dejen una sensación tan agradable y hospitalaria. La novela de hoy está, como muchas de las suyas, hecha de varios relatos sólo aparentemente yuxtapuestos, pues en realidad vienen más bien solapados, sobrepuestos, aunque respetando la cronología "real" de los sucesos (y de hecho se insiste curiosamente en la exactitud de las fechas, se aclara todo el rato en qué día sucedió cada cosa digna de ser consignada). A través de algunos personajes que saltan de una "nouvelle" hasta otra, hasta completar las seis, se va articulando la novela, que lo es por mostrar un sentido unitario, por compartir el mismo impulso significativo, por su fuerza simbólica común. Por mucho que nos fascine la imaginación de Atxaga, es obvio que hay cosas que no se pueden contar si no se han vivido: aquí el autor habla de cosas que conoce, como el servicio militar, aún bajo la dictadura (y muy cerca, físicamente, de ella), o las agitaciones populares y laborales en el País Vasco. Pero aunque se haya "mudado" de Obaba a Ugarte, y por tanto se haya perdido algo de "niebla" literaria, más cerca de la crónica que del cuento, desde las primeras líneas de la primera historia sabemos que hemos llegado a casa, y no sólo porque reconocemos el paisaje, tan habitual en el autor, sino porque se nos mece con una melodía conocida, nueva pero antigua, a la que somos adictos. [Puedes leerlo también en su versión original en euskera]

    Más sobre

    Atxaga, Bernardo

    Bernardo Atxaga es el pseudónimo de Joseba Irazu Garmendia. Nació en Gipúzcoa en 1951. Se licenció en Ciencias Económicas por la Universidad de Bilbao. Desempeñó varios oficios: profesor de euskera, guionista de radio, librero, economista... hasta que finalmente, a comienzos de los 80, se dedicó por entero a la literatura.   En 1972 ya había publicado sus primeros poemas en euskera y en 1976 publicó su primera novela: De la ciudad. En 1983 recibe el premio "Xavier Lizardi" por su libro Sugeak begiratzen dionean (Cuando la culebra mira al pájaro). En 1989, Bernardo Atxaga es galardonado con el Premio Nacional de Literatura por su obra Obabakoak, traducida a más de veinte lenguas.
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