La vida es sueño. El alcalde de Zalamea
La vida es sueño. El alcalde de Zalamea

La vida es sueño. El alcalde de Zalamea

Calderón de la Barca, Pedro

Editorial:
Ediciones Akal
ISBN:
978-84-460-1246-7
El libro presenta la edición de dos de las obras cumbre de la producción de Calderón de la Barca, claves del teatro clásico español y de la literatura universal. La vida es sueño,... Más información
Editorial:
Ediciones Akal
Colección:
Nuestros clásicos
Encuadernación:
No definida.
País de publicación :
España
Idioma de publicación :
Español
ISBN:
978-84-460-1246-7
EAN:
9788446012467
Dimensiones:
120 x 168 mm.
Peso:
285 gramos
Nº páginas:
318
Fecha publicación :
01-12-1999
11,00€
(10,58€ sin IVA)
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    Sinopsis

    Sinopsis de: "La vida es sueño. El alcalde de Zalamea"

    El libro presenta la edición de dos de las obras cumbre de la producción de Calderón de la Barca, claves del teatro clásico español y de la literatura universal. La vida es sueño, donde Calderón construye su personaje más universal, Segismundo, es paradigma del género de comedias filosóficas, recoge y dramatiza las cuestiones más trascendentales de su época: la libertad o el poder de la voluntad frente al destino, el escepticismo ante las apariencias sensibles, la precariedad de la existencia, considerada como un simple sueño y, en fin, la consoladora idea de que, incluso en sueños, se puede todavía hacer el bien. En El alcalde de Zalamea, Calderón presenta los tres en torno a los cuales giraba el teatro barroco español: el amor, la religión y el honor. El honor individual de un labrador rico y alcalde de Zalamea, Pedro Crespo, cuya hija ha sido violada por un aristócrata capitán de los tercios, se enfrenta al honor corporativo de este último, lo que representa la pugna entre la jerarquía social y la defensa de la justicia por encima de las barreras sociales.

    Más sobre

    Calderón de la Barca, Pedro

    Pedro Calderón de la Barca nació el 17 de enero de 1600 en Madrid. De familia de hidalgos, su padre era secretario del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda. Fue el tercero de cinco hijos. Comenzó su formación en 1605 en Valladolid, donde la familia se había trasladado al encontrarse allí la Corte. En 1608 su padre decidió que ingresara en el Colegio Imperial de los jesuitas de Madrid, donde estuvo hasta 1613. Continuó estudios en la Universidad de Alcalá de Henares, donde se formó en Lógica y Retórica, y más tarde pasó a la Universidad de Salamanca, en la que se graduó de bachiller en Derecho Canónico y Civil.   Sin embargo, no se ordenó religioso, tal y como había deseado su padre. En cambio, se decantó por la vida militar y tomó parte en varias campañas militares al servicio del duque del Infantado en Flandes y en el norte de Italia durante 1623 y 1625. Su primera comedia conocida, Amor, honor y poder, se estrenó en Madrid en 1623 con motivo de la visita del príncipe de Gales. A su regreso de la guerra continuó escribiendo y representando dramas en la capital del reino.   Lo cierto es que durante sus años mozos estuvo envuelto en varias pendencias y en broncas a causa del juego, como la violación de la clausura del Convento de las Trinitarias de Madrid en el que irrumpió persiguiendo a un rival, hecho que le ganó la enemistad de otro grande como Lope de Vega, cuya hija moraba entre aquellos muros. El éxito de sus comedias le granjeó el favor del monarca Felipe IV, quien le encargó numerosas obras para los teatros de la Corte, como El mayor encanto, amor, que inauguró el Coliseo del Palacio del Buen Retiro en 1635.   Fueron años de gran prestigio, con obras como La dama duende y El príncipe constante (1629), Casa con dos puertas mala es de guardar (1632), El médico de su honra (1635), La vida es sueño (1636), No hay burlas con el amor y El mágico prodigioso (1637) o El alcalde de Zalamea (1640).   En 1651 se ordenó sacerdote y dos años después obtuvo la capellanía de la catedral de Toledo. Continuó escribiendo dramas y comedias, pero las obras sacramentales ocuparon un lugar preponderante en su producción desde entonces, como es el caso de El gran teatro del mundo (1655). El rey le impuso el hábito de Santiago y le nombró su capellán personal. Tuvo una larga vida que se apagó el 25 de mayo de 1681 en la ciudad que lo vio nacer.
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