La España del tebeo

La España del tebeo . La historieta española de 1940 a 2000

. La historieta española de 1940 a 2000
Editorial
Espasa-Calpe
Materia
Cómics y novelas gráficas | Novelas gráficas
Colección
ESPASA FORUM
Encuadernación
No definida.
Nº páginas
472
ISBN
978-84-239-2545-2
EAN
9788423925452
Dimensiones
220 x 150 mm.
Peso
758
Fecha publicación
01-11-2001
Precio
23.75€ (22.84€ sin IVA)

Autor

Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952) es catedrático de literatura francesa en la Universidad del País Vasco. Le interesan los aspectos visuales de la escritura y las posibilidades narrativas de la imagen, y también la literatura erótica. Sobre ello ha escrito libros como La España del tebeo (2001), Tintín y el loto rosa (2007) o La paradoja del libertino (2008). Como guionista, es autor de álbumes de historieta como Amores locos (2005) o El arte de volar (2009) y de series fotográficas recogidas en El elefante rubio (2007) o Vida salvaje (2008). Como escritor de ficción ha publicado, entre otros títulos, La memoria de la nieve (2002) y Cuerpos entretejidos, finalista del XVIII Premio La Sonrisa Vertical y publicado por Tusquets Editores en esta misma colección (La Sonrisa Vertical 97).

Sinopsis

Hubo un tiempo en que España fue de tebeo. Durante la posguerra, entre pechos henchidos de orgullo fascista, humillaciones, hambres y sufrimientos, transcurría una existencia difícil, que obligaba a aguzar el ingenio y devolvía al primer plano de la actualidad las estrategias del pícaro. A la coincidencia temática se sumaban las ventajas del medio: el tebeo ofrecía un vistoso teatrillo de papel al módico precio de una peseta. Vida y viñeta se retroalimentaban y al final no se sabe bien si la realidad inspiraba la historieta o, al revés, la historieta desteñía la realidad y determinaba unos comportamientos tremendos, pomposos, descarnados e hilarantes. Fiel a su vinculación con el esperpento franquista, la historieta se derrumbó con el régimen. España alcanzaba la mayoría de edad política y la historieta también se hizo adulta o, al menos, empezó a dirigirse mayoritariamente a un público adulto. Los tebeos, ahora llamados «cómics», se entregaron a la experimentación, al relato intimista y a la descripción de las zonas más oscuras de la mente y también de la ciudad. Sus personajes se reciclaron en el cinismo, en la perplejidad existencial, en la radicalidad política y en la marginalidad social. Los sesenta años de historieta que aquí se revisan han suministrado un patrimonio cultural riquísimo. Este libro aspira a recrear su espíritu, a reconstruir una parte al menos de ese embeleso encasillado que contenían los tebeos.

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