La curva se volvió barricada

La curva se volvió barricada

Editorial
Ediciones La Uña Rota
Materia
Poesía
Ilustrador
Jiwnani, Eduardo
Colección
Libros Inútiles
Encuadernación
Tapa blanda o Bolsillo
Nº páginas
80
ISBN
978-84-95291-42-4
EAN
9788495291424
Dimensiones
240 x 168 mm.
Fecha publicación
26-05-2016
Precio
12.00€ (11.54€ sin IVA)

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    Autor

    Ángela Segovia nace en 1987 en Las Navas del Marqués (Ávila), «esta tarde cuando salí de casa de mis padres el aire había cambiado de color, había algo un silencio que se cerraba contra el viento. Las nubes se agolpaban arriba, aún blancas. A lo lejos se oía el griterío de los niños, niños jugando». Ha publicado ¿Te duele? (V Premio de Poesía Joven Félix Grande, 2009) y de paso a la ya tan (ártese quien pueda, 2013). «Lírica hoy, para mí, es un acto de fe. Y en tanto eso, un acto de amor». En 2015 y 2016 es becaria de creación en la Residencia de Estudiantes. «El otro día cuando volvía a la Residencia, pasé el pasillo de los árboles de olor y junto a la cabañita de abastos apareció un viento enorme que me envolvió, era muy grande y lo agitaba todo con velocidad, me golpeaba en la cara fuertísimo». En 2016 publica en esta misma editorial La curva se volvió barricada, que al año siguiente obtiene el Premio Nacional de Poesía Joven, «y yo no sé dónde meterme, estoy muy feliz». En 2017 traduce del gallego de Alén al castellano de Las Navas CO CO CO U de Luz Pichel (también en La uÑa RoTa). En 2016 empieza a escribir Amor divino: «Sigo con el libro, llegué a algunas soluciones ayer. Me gustaría poder pasear un poco, porque así pienso mejor? Hay muchas coincidencias, eso me da cosquilleo en el pecho».

    Sinopsis

    Escrito entre Valparaíso, Barcelona y Madrid, La curva se volvió barricada traza puentes con el habla latinoamericana al tiempo que inspecciona los lenguajes de la calle de esta Europa cada vez más hueca, violenta y patriarcal. Un poemario-poliedro de nueve lados cuyos ángulos, «con articulaciones múltiples y pugnantes por el desencaje» como dice la autora, parecieran resistirse a confluir en un mismo punto. Y acaso sea esta resistencia la que logra formar un todo estructuralmente orgánico e inquietante como poemario. Un libro marcado por la necesidad de romper ciertos códigos, violentar la palabra y dinamitar desde dentro del lenguaje lo que podríamos llamar «la buena letra» (la buena letra es el disfraz de las mentiras), impuesta por quienes hacen de la poesía un artefacto inane, pseudoexistencial, un lugar decorativo y confortable. Aquí el lenguaje se vuelve barricada y obstáculo tras los que parapetarse y protegerse y escribir contra ciertos órdenes. Y curva y tránsito para dar paso, desde los laterales, a otras formas, otros límites, otras sensibilidades.