Invierno

Invierno

Editorial
Errata Naturae Editores
Materia
Memorias
Ilustrador
Hughes, Elizabeth
Traductor
Moreno, Silvia
Colección
Libros salvajes
Encuadernación
Libro
Nº páginas
224
ISBN
978-84-16544-83-7
EAN
9788416544837
Dimensiones
215 x 140 mm.
Peso
350
Fecha publicación
05-11-2018
Precio
19.00€ (18.27€ sin IVA)
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    Autor

    (Fort Worth, Texas, 1958). Activista mediambiental i geòleg petrolier. És autor de vint-i-cinc llibres, entre els quals The Book of Yaak, In the Loyal Mountains, The Lost Grizzlies, The Wild Marsh: Four Seasons at Home in Montana, The Hermit's Story i The Lives of Rocks. Els seus relats i articles han sortit a The Paris Review, The New Yorker, New York Times Sunday Magazine, Los Angeles Times Sunday Magazine, Washington Post, Esquire, The Quarterly i altres publicacions, i han estat recopilats en diverses antologies. Els seus llibres han aparegut en els llistats de millors obres de l'any que publiquen diaris tan prestigiosos com New York Times i Los Angeles Times. Viu amb la seva família en un ranxo perdut al nord de Montana.

    Sinopsis

    En el valle del Yaak, en Montana, viven apenas treinta personas y un número indeterminado de osos, lobos, coyotes, pumas, alces? Un lugar sin duda salvaje y remoto. De hecho, allí la mayoría de las casas carecen de electricidad o teléfono. Para sus habitantes, sin embargo, eso no parece ser un problema. Son leñadores, tramperos, guías de caza, domadores de caballos, tejedores de atrapasueños, veteranos de Vietnam, un payaso de rodeos jubilado? También hay un par de fugitivos, aunque quizás, de un modo u otro, todos lo sean: todos han llegado hasta allí huyendo de algo y aquel aislamiento los hace sentir seguros. Desde el primer instante, Rick Bass y su mujer se ven irremediablemente atraídos por aquella realidad indómita. Y deciden rendirse a su silencio y a su misterio, encarnados en la lenta e imperturbable caída de la nieve, que parece ralentizar el tiempo y ofrecer perdón para todas las culpas. Alquilan una casa, conocen a los excéntricos habitantes del valle, se emborrachan en el Dirty Shame y empiezan a prepararse para el invierno: algo que en su Texas natal nunca han vivido, menos aún a treinta grados bajo cero y sin más tecnología que una lámpara de aceite, una motosierra y una chimenea. Él comienza a escribir, a relatar su cita y su encuentro con el invierno, con ese paisaje blanco, ingobernable y feroz que reclama de manera incansable vidas para seguir avanzando. Pronto recuerda aquella vieja historia que contaba un aventurero a las gentes de la ciudad: en Yellowstone el frío era tal que a los tramperos las palabras se les congelaban según salían de sus bocas, y debían recogerlas, guardarlas cuidadosamente y colocarlas ante el fuego por la noche, para ensartarlas en frases y saber lo que se habían dicho durante el día. Eso hace también Rick Bass. Ahora que nuestro invierno es cada vez menos invierno, que su belleza es cada vez más frágil y esquiva, este libro se presenta como un canto poderoso al níveo secreto del Gran Frío.

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    "Invierno" de Rick Bass

    Enviado por Los Libreros Recomiendan el 17-01-2019

    En De algún tiempo a esta parte, el monólogo teatral que Max Aub escribió en 1939, la protagonista llegaba a afirmar que a veces "el frío me hace el efecto de una manta". Y esa paradójica sensación del frío como algo hospitalario y protector, un frío tan extremo que abriga, es, a su vez, uno de los protagonistas de este Invierno de Rick Bass, el testimonio de un tejano que, tras dar algún tumbo con su mujer en busca de un buen lugar donde cambiar de aires y escribir, acaban instalándose en un rancho de Yaak, en Montana, en la misma frontera con Canadá. Un confín que les atrapa precisamente por su dureza, que les convence por su inhabitabilidad, que les hechiza con su belleza. Si en general basta distraerse un momento de la ciudad y quedarse mirando dos árboles para sentir que uno, de repente, está en mayor contacto con la verdad, se puede intuir lo que sucede en paisajes tan aislados y casi vírgenes. A pesar de que sabemos desde las primeras líneas que eso es lo que andaba buscando, el entusiasmo que vuelca Bass en su diario es sorprendente, por precoz. Es un amor a primera vista que pensamos que va a derivar en decepción en cuanto la naturaleza revele su cara más inclemente, pero no: el frío insoportable, inhumano, es precisamente lo que anhela el autor, una especie de "fríoterapia" que le haga renacer, poner sus cosas en claro, comenzar a escribir bien. Hacia la felicidad por la criogenización. Y de hecho Invierno tiene algo de novela de aprendizaje, un claro aire de testimonio de epifanía y crecimiento personal. Tiene más de "literatura del yo" que de "nature writing", por utilizar etiquetas genéricas de moda, y lo que sucede por dentro del personaje es más importante para el libro que aquello que lo condiciona, allá fuera: "Un mes es mucho tiempo cuando la vida es nueva". Rick Bass es mucho mejor poeta que humorista. De hecho, es lo primero, y no lo segundo: cuando intenta ponerse gracioso la cosa se tuerce un poco, pero su notable modo de conjugar lo cotidiano con lo sublime se emparenta con la mejor tradición poética americana. Las mejores entradas son esas en las que comienza a perfilarse una rutina en un medio donde las rutinas, por definición, son difíciles (en los dos sentidos del adjetivo): "Una buena cena. Todos los espaguetis del mundo y más aún. Días perezosos. Los peces saltan en el río que hay cruzando la carretera, al otro lado del bar. Elizabeth llega mañana". Eso de barajar lo íntimo, lo propio, con lo exterior, lo de todos, es una actitud que estalla y destella con éxito en dos o tres momentos en los que se pone nítidamente dickinsoniano: "Cuando la nieve empezó a caer, fue como cuando aparecen los invitados". Ante la certeza definitiva (un poco escalofriante pero también un poco consoladora) de que "aquí no nos van a traer ninguna pizza", Rick Bass puede llegar a exaltarse: "Hay días en los que prometo, que juro, que, mientras pueda seguir subiendo el sendero de detrás de la casa o salir al porche y mirar las estrellas, nunca seré infeliz, nunca. No sólo doy las gracias por lo que tengo, las proclamo". Pero, ay, amigo, es muy difícil ponerse cursi a veintiséis grados bajo cero, y en eso salimos ganando los lectores: el tono de Bass es en general contenido, aunque se enfada con sus vecinos (y los insulta en su cuaderno con alarmante facilidad), y de vez en cuando adquiere también cierto sabor aforístico, pues lo de aprovechar el paisaje para extraer enseñanzas es algo que en literatura tiene su pedigrí: "Si salieran baratas (nuestra felicidad y nuestra libertad) no merecerían la pena". Puede parecer un abuso por nuestra parte, o una sobreinterpretación, pero el hecho de que lo que aquí se nos cuenta suceda entre 1987 y 1988, unido a lo que nos dice la solapa de que Bass sigue viviendo en Montana, ya bien asimilado, es algo que aporta mucha credibilidad a su diario, que aumenta su valor testimonial. Quiere decir, creemos, que su aventura no era un capricho, no era un arrebato, no era un descanso... Era, simplemente, verdad, y la verdad, se diga lo que se diga, es el principal valor literario (y el conservante más necesario para la poesía que merece ser llamada así).