Fuerzas especiales

Fuerzas especiales

Editorial
Periférica
Materia
Ficción moderna y contemporanea
Colección
Largo Recorrido
Encuadernación
Tapa blanda o Bolsillo
Nº páginas
176
ISBN
978-84-16291-05-2
EAN
9788416291052
Dimensiones
210 x 135 mm.
Peso
252
Fecha publicación
14-01-2015
Precio
16.50€ (15.87€ sin IVA)

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    Autor

    Nació en Santiago de Chile en 1949. Bajo, y contra, la dictadura del general Pinochet formó parte del prestigioso colectivo artístico CADA. En 1983 publicó su primera novela, Lumpérica, que inauguraba un mundo literario tan personal como lúcido, y a la que siguieron, Por la patria (1986), El cuarto mundo (1988), Vaca sagrada (1991), Los vigilantes (1994), Los trabajadores de la muerte (1998), Mano de obra (2002) o Impuesto a la carne (2010), además de distintos ensayos. Periférica ha publicado sus novelas Jamás el fuego nunca (2012) y Fuerzas especiales (2015).

    Sinopsis

    En Fuerzas especiales, décima novela de su autora, la protagonista es una joven de un barrio marginal que se prostituye en un cibercafé, en medio de una vida llena de desgracias familiares. «Voy al cíber a buscar en las pantallas mi comida. Todos se comen. Me comen a mí también.» El telón de fondo es un grupo de bloques sitiado por las fuerzas especiales de la policía. Pero, en un juego de palabras triste y a la vez desafiante, las «fuerzas especiales» del título son también las que se necesitan para resistir, para sobrevivir cuando se vive en los márgenes de la sociedad bajo tantas formas de represión y control. La violencia y las marcas que deja en el cuerpo (también en el «cuerpo social») son habituales en las novelas de Eltit, quien construye este desasosegante texto sobre todo tipo de materiales de derribo: la brutalidad, los frustrados deseos familiares, las enfermedades, los asedios de la policía (cuya presencia es constante y hace vivir amedrentados a todos los habitantes). También es habitual en sus novelas una forma de lo obsceno que va más allá de su acepción sexual y se encarna, nunca mejor dicho, en lo horrible, en lo temible, en lo que se debe evitar o esconder. En este libro triste y oscuro, pero necesario, donde las voces populares construyen el relato de un modo casi bíblico, se castiga como en la realidad y como (precisamente) en el Antiguo Testamento: con total dureza. Pero a pesar de que los desheredados de la tierra siempre lo serán, tratan también de sobrevivir dignamente (y de un modo muchas veces emocionante) en medio de un mundo con armas cada vez más sofisticadas, con nuevas formas de matar. Conviven entre sí, se sobreponen a su destino, nunca son indiferentes. Es más, según avanza la novela, la inteligencia y la lucidez de la protagonista nos hacen albergar alguna esperanza.