¡Escríbelo, Kisch!
¡Escríbelo, Kisch!

¡Escríbelo, Kisch!

Diario de guerra

Kisch, Egon Erwin

Editorial:
Xordica
ISBN:
978-84-16461-22-6
Figura intelectual absolutamente esencial de la Europa de los años veinte y treinta del siglo pasado, Egon Erwin Kisch conocido como el Reportero frenético luchó como cabo y trabaj... Más información
Editorial:
Xordica
Traductor:
Blanco, Rosa Pilar
Colección:
Envistas
Encuadernación:
Tapa blanda o Bolsillo
País de publicación :
España
Idioma de publicación :
Español
Idioma original :
Alemán
ISBN:
978-84-16461-22-6
EAN:
9788416461226
Dimensiones:
210 x 240 mm.
Nº páginas:
336
Fecha publicación :
01-11-2018
22,95€
(22,07€ sin IVA)
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    Sinopsis

    Sinopsis de: "¡Escríbelo, Kisch!"

    Figura intelectual absolutamente esencial de la Europa de los años veinte y treinta del siglo pasado, Egon Erwin Kisch conocido como el Reportero frenético luchó como cabo y trabajó como cronista del Ejército austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial entre julio de 1914 (frente serbio) y marzo de 1915 (frente ruso), donde fue herido gravemente. A lo largo de todos esos meses escribió en cuadernos y libretas, incluso en las trincheras bajo el fuego enemigo, un diario de guerra que consiguió burlar la dura censura militar. «Cuando al cavar una defensa uno se encontraba con un topo aturdido, decía riendo: ¡Escríbelo, Kisch!. Dos discutían medio en broma, medio en serio: «¡Como vuelvas a usar mi toalla, te voy a sacudir tal bofetada que te quitarán en el acto la cápsula de identificación!». Y para que esa advertencia quedara también registrada como es debido, al menos uno de los contendientes me decía: ¡Escríbelo, Kisch!. Cuando había caído un camarada al que todos elogiaban, me decían: Era un buen tipo. ¡Escríbelo, Kisch!... Y al final ¡Escríbelo, Kisch! se convirtió en una muletilla que se utilizaba incluso cuando yo no estaba cerca». ¡Escríbelo, Kisch! describe el día a día del soldado en la masacre de la Gran Guerra. Y Kisch lo hace de la mejor manera posible gracias a sus agudas observaciones, experiencias y reflexiones convirtiéndolo en una impresionante pieza de literatura.

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    "¡Escríbelo, Kisch", de Egon Erwin Kisch

    Escrito por: Los Libreros Recomiendan

    Fuente

    Continúan llegando a nuestras librerías títulos sobre la Primera Guerra Mundial, condicionados por los centenarios de estos últimos años pero, en general, de valor constante, imperecedero. De hecho, lo que extraña y casi molesta es que sean tan necesarias las efemérides para que salgan a la luz libros que deberíamos haber conocido hace mucho. Sea como sea, mejor tarde que nunca. Sabemos esperar. Acaso para culminar la conmemoración, casi in extremis, a finales de 2018 se ha publicado en la editorial Xordica un libro especialmente reseñable, no sólo por ser la obra de un escritor importante, sino por el valor literario de su testimonio. Se trata del diario de campaña de Egon Erwin Kisch, de quien ya conocíamos sus artículos y reportajes, y van desde la movilización en el verano de 1914 hasta el momento en que es herido en la primavera de 1915: menos de un año en el frente, pero suficiente para volver desquiciado y con los traumas propios de tal experiencia, contado todo con especial intensidad, de un modo vívido y sobrecogedor, aunque también original e ingenioso. Lo más importante de una narración es su tono: ni el tema, por sublime que sea, ni los símbolos, por bien meditados que estén, consiguen convencer o fermentar si lo que haya que contar no se cuenta desde algún sitio destacado, desde una perspectiva insustituible, desde una actitud singular y genuina. Este ¡Escríbelo, Kisch! es muy curioso en ese sentido, y debe de ser verdad lo que el autor nos cuenta en su breve introducción de que no corrigió ni una coma al publicar lo que en su día había escrito en los trenes, en las trincheras, en las carpas, en la enfermería... pues las primeras entradas son las de un hombre feliz, jovial, con ganas de vivir experiencias..., pero enseguida se asiste "en falso directo" al momento en el que claramente se le congela la sonrisa y se le acaban las ganas de broma, horrorizado ante lo que comienza a vivir y a ver. Tras unas poquísimas páginas más o menos alegres, el lector casi puede notar físicamente el cambio violento en el estilo del cuaderno: se acaba la juerga y comienza el terror, el peligro, el miedo, o una sed que pocas veces se ha contado de un modo tan tremendo ("el agua sabe a champán"). La vida en tiempo de guerra contada con perspicacia y conmoción; y el deseo de renacer a una nueva vida real: "durante una noche eterna e interminable, me dije que, si algún día volvía a vivir en un país en paz, jamás volvería a despotricar de la cama, de la calefacción, de la comida o de la bebida de un hotel, restaurante, café o casa".

    Más sobre

    Kisch, Egon Erwin

    Egon Erwin Kisch (1885-1948) era hijo de un comerciante de Praga, ciudad donde nació. Tras estudiar en una escuela de periodismo berlinesa, trabajó hasta 1913 como reportero para el Bohemia, el más importante periódico en lengua alemana de Praga. Durante la Primera Guerra Mundial fue soldado del Ejército Real e Imperial. Entró a formar parte del Consejo de Obreros y Soldados y, en 1918, fue primer coma ndante de los Guardias Rojos de Viena. En 1921 se trasladó a Berlín. Sus periplos como reportero, que lo convirtieron en una celebridad, lo llevaron a la Unión Soviética, Estados Unidos, China y Australia. En 1933, a raíz de la persecución de simpatizantes comunistas desencadenada tras el incendio del Reichstag, estuvo detenido en la fortaleza de Spandau y fue deportado a Praga. Ese mismo año se marchó a París, ciudad en la que vivió hasta 1939 y desde la que realizó diversas visitas a España durante la Guerra Civil. Tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial se trasladó a Estados Unidos, pero al cabo de poco tiempo fijó su residencia en México. En la primavera de 1946 Kisch regresó a Praga, donde murió dos años más tarde.
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