Epistolario general de Miguel Hernández

Epistolario general de Miguel Hernández

Editorial
Editorial Edaf
Materia
Estudios literarios: general
Colección
Obras inmortales
Encuadernación
Cartoné
Nº páginas
1152
ISBN
978-84-414-3930-6
EAN
9788441439306
Dimensiones
220 x 135 mm.
Peso
1315
Fecha publicación
08-03-2019
Precio
45.00€ (43.27€ sin IVA)

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    Autor

    Miguel Hernández nació en Orihuela en 1910. Desde muy joven tuvo que compaginar su vocación poética con su trabajo de pastor de cabras. En 1934 se traslada a Madrid donde su obra empezó a conocerse. Fue decisiva para su evolución ideológica y literaria la amistad con Pablo Neruda y Vicente Aleixandre. Al estallar la guerra, se alistó como voluntario a favor de la causa republicana. Atravesó, en poco más de diez años de creación, distintas etapas literarias que se relacionan, sin duda, con sus datos biográficos: muerte de su primer hijo, nacimiento del segundo cuando la guerra toca a su fin, su encarcelación... Entre sus obras destacan Perito en lunas, El rayo que no cesa, Viento del pueblo, El hombre acecha y Cancionero y Romancero de ausencias. Miguel Hernández muere tuberculoso en la cárcel de Alicante a los treinta y un años. 

    Sinopsis

    La carta confesional, escamada de intimidad, es un acto de destape: escribir en ese trance es desnudarse ante quien va a leer la declaración, la exigencia, el amor a fl or de piel, el desafecto a veces. A través de las misivas se conoce profundamente al corresponsal, tal vez no hay manera de conocerlo mejor. Con este completo corpus de cartas y notas privadas del poeta Miguel Hernández (Orihuela,1910-Alicante,1942), podemos conocer mejor la personalidad ejemplar y las inquietudes de un escritor modélico y comprometido en una época turbulenta de España. Tanto en sus cartas como en el diario íntimo que es Cancionero y romancero de ausencias, Hernández muestra su profundo calado humano: magnifi ca lo pequeño, convierte lo cotidiano y lo aparentemente menudo en un regalo, como el Neruda de las odas elementales, como el Machado del olmo viejo: «Olmo, quiero anotar en mi cartera / la gracia de tu rama verdecida», escribió el sevillano. Anotar: escribir para no olvidar; porque ¡la memoria es vida! «Escribir cartas signifi ca desnudarse ante los fantasmas, que lo esperan ávidamente. Los besos por escrito ?confesaba Kafka a su gran amor, Milena Jesenská? no llegan a su destino: se los beben por el camino los fantasmas». A pesar de todo, Miguel, nuestro poeta, pedía a su amada Josefi na «...mándame... besos y cartas»; porque la carta era alimento para seguir con vida, y terminaba muchos de sus escritos, casi furtivos, con un epitafio pidiendo paz, amor y libertad: «Se ruega que no rompan ni interrumpan esta nota por la ne cesidad de que llegue a su destino».