El hombre que plantaba árboles

El hombre que plantaba árboles

Editorial
José J. de Olañeta, Editor
Materia
Ficción y temas afines | Francés
Ilustrador
Michael McCurdy
Traductor
Borja Folch
Colección
El barquero
Encuadernación
Tapa blanda o Bolsillo
Nº páginas
74
ISBN
978-84-9716-396-5
EAN
9788497163965
Dimensiones
250 x 170 mm.
Peso
457
Fecha publicación
01-01-2007
Precio
12.00€ (11.54€ sin IVA)

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    Autor

    Jean Giono (Manosque, 1895-1970), novelista francés. Con 19 anos foi reclutado polo Exército francés para loitar na I Guerra Mundial. Máis tarde describiu os horrores da guerra en Le Grand Troupeau (1931). Expuxo o seu credo pacifista en Refus d'obéissance (1937). Giono utilizou a súa Provenza natal como escenario para as súas novelas, cuxa maior parte tratan sobre a relación das xentes coa terra que habitan, tal e como se pode ler en Les vraies richesses (1936). Outros libros importantes son Colline (1920), Regain (1930) e Le Hussard sur le toit (1951), no que a manifestación da naturaleza é a cólera que devasta Provenza e mata cegamente sen preocuparse da política que está axitando os homes.

    Sinopsis

    Con un dominio del tiempo narrativo y una elegancia en el lenguaje el autor nos entrega una historia singular que se puede convertir en una hermosa metáfora. Un hombre desinteresadamente, a lo largo del tiempo y ajeno a cualquier crítica se dedica a plantar árboles en un erial. Su trabajo solitario y constante consiguen, con el tiempo, transformar el paisaje y a las gentes que lo habitan. Todo un proyecto de protección de la naturaleza y de reforestación. Un libro imprescindible para hablar de los bosques. No de la destrucción sino de la esperanza en la recuperación de la naturaleza. Esta es una historia que los niños deben conocer porque tiene que ver con el futuro y la esperanza y también porque literariamente es hermosa. La escueta narración, con aliento poético, presenta un argumento muy sencillo: un hombre se retira a un pequeño pueblo inhóspito y casi desierto y comienza a plantar árboles, haciendo de esta tarea el destino de su existencia. Esta vivificación del campo que poco a poco no solo transforma el paisaje sino también a la gente que lo habita, se produce a los ojos del testigo-narrador que cuenta la historia y que acude varias veces a este lugar contemplando el milagro. El cambio se va produciendo ante su mirada y ante el lector que se convierte en espectador de esta resurrección. Los linóleos en blanco y negro son también capaces de transmitir este renacer de un territorio que parecía muerto. Junto a la narración literal, no se nos escapa una interpretación más amplia: la capacidad de las personas para transformar su realidad, con perseverancia, al margen de presiones o de otros intereses, la constancia y la fe en la posibilidad de mejorar la existencia humana. Una lección de vida y de literatura.