El cerco de Numancia
El cerco de Numancia

El cerco de Numancia

Cervantes, Miguel de

Editorial:
Ediciones Cátedra
ISBN:
978-84-376-0446-6
La experiencia de Miguel de Cervantes como autor teatral le causó no pocos sinsabores. Iniciada en un momento (finales del XVI) en el que las formas teatrales y el favor del públic... Más información
Editorial:
Ediciones Cátedra
Colección:
LETRAS HISPANICAS
Encuadernación:
Tapa blanda o Bolsillo
País de publicación :
España
Idioma de publicación :
Español
Idioma original :
Español
ISBN:
978-84-376-0446-6
EAN:
9788437604466
Dimensiones:
175 x 100 mm.
Peso:
100 gramos
Nº páginas:
128
Fecha publicación :
01-12-2010
9,20€
(8,85€ sin IVA)
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    Sinopsis

    Sinopsis de: "El cerco de Numancia"

    La experiencia de Miguel de Cervantes como autor teatral le causó no pocos sinsabores. Iniciada en un momento (finales del XVI) en el que las formas teatrales y el favor del público estaban en pleno cambio, coincidió en su final con el ascenso de Lope de Vega que vino a eclipsar todo el teatro anterior. Y sin embargo, Cervantes hizo no poco por la escena de la época, como él mismo reconoció: "fui el primero que representase las imaginaciones y los pensamientos escondidos del alma". Con "Numancia" intentó dar a España un teatro digno de las tragedias griegas, y por su tono y la grandeza de los hechos representados logró, efectivamente, la más vigente de las tragedias de los Siglos de Oro.

    Más sobre

    Cervantes, Miguel de

    Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares, Madrid, en 1547, donde su padre trabajaba como cirujano. Viajó bastante durante su infancia, pues su familia se desplazaba a menudo, pasando por Valladolid, Córdoba o Sevilla; y poco más se sabe de su infancia y juventud. En 1569 se marchó a Italia, donde trabajó al servicio del cardenal Acquaviva, aunque pronto se alistó en el ejército y luchó en la batalla de Lepanto (frente a la costa griega) contra los turcos y en la que sufrió diversas heridas de gravedad y perdió la movilidad de su mano izquierda, por lo que fue apodado "el manco de Lepanto". Cuando regresaba a España desde Nápoles, su barco fue asaltado por piratas que lo llevaron a Argel, donde estuvo cinco años preso. Fue liberado gracias a los padres trinitarios, una orden que trataba de liberar a cautivos pagando sus rescates o, incluso, intercambiándose por ellos. Regresa por fin a España, donde en 1584 se casaría, pero su matrimonio no fue demasiado bien, y dos años después se separó sin tener descendencia con su esposa. Trabajó recaudando impuestos y murió en Madrid en 1616, a los 68 años de edad dejándonos, además de las dos partes del Quijote: La Galatea, novela pastoril; las Novelas ejemplares; y Los trabajos de Persiles y Sigismunda; varias obras de teatro, entre las que destacan especialmente sus entremeses; y Viaje al parnaso, entre otra obra poética dispersa y perdida. Sobre Cervantes hay más interrogantes que certezas: se duda de que naciera en Alcalá de Henares, ya que algunos expertos aseguran que la partida de bautismo que se conserva es falsa, y otras localidades se disputan ser su verdadera cuna, como Alcázar de San Juan (Ciudad Real) o Cervantes (Zamora). Se desconoce donde está enterrado; la tradición asegura que se encuentra en el convento de las Trinitarias Descalzas, en Madrid, donde un grupo de investigadores ha empezado a buscarlo con modernas técnicas arqueológicas. Pero sí se conocen algunas curiosidades sobre el escritor. Por ejemplo, que era tartamudo, ya que él mismo lo dice en el prólogo de las Novelas ejemplares, algo que le afectaba socialmente. También sabemos que actuó como espía al servicio de Felipe II tras regresar de su cautiverio en Argelia. Su misión lo llevó de nuevo al norte de África, porque conocía las costumbres y la lengua, donde obtuvo información con la que se pudo vencer al almirante turco Ulach Alí. Y aunque se suele decir que Cervantes y Shakespeare murieron el mismo día, 23 de abril, esto no es cierto, ya que en Inglaterra se regían por el calendario juliano, mientras que en España ya se usaba el gregoriano. El británico murió en realidad el 3 de mayo, y el español, el 22 de abril.
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