Días como aquellos. Granada, 1924

Días como aquellos. Granada, 1924

Editorial
Fundación José Manuel Lara
Materia
Biografía: literaria
Colección
BIOGRAFIAS
Encuadernación
Cartoné
Nº páginas
208
ISBN
978-84-17453-28-2
EAN
9788417453282
Dimensiones
230 x 150 mm.
Peso
370
Fecha publicación
04-06-2019
Precio
19.90€ (19.13€ sin IVA)
Los libreros recomiendan

Dónde comprarlo(137 librerías)

    Autor

    Alfonso Alegre (Barcelona, 1955) es poeta y ensayista. Ha sido director de la revista de poesía Rosa Cúbica y fundador, entre otros, de Hablar/Falar de Poesía. Ha desarrollado una parte importante de su obra poética en diálogo con pintores como Antoni Tàpies, Albert Ràfols-Casamada, Maria Girona o Vicente Rojo. Estudioso de la obra de Juan Ramón Jiménez, ha editado Lírica de una Atlántida y su epistolario completo. Con Victoria Pradilla, ha traducido a Màrius Torres, J.V. Foix y Joan Brossa, entre otros. Como poeta, ha publicado La luz con el tiempo dentro (1993), Sombra y materia (1995), La luz en la ventana (2001), La flor en lo oscuro (2003) y Agón. Contemplación de Antoni Tàpies (2008).

    Sinopsis

    Este hermoso ensayo recrea un momento fundamental de la cultura española de la Edad de Plata: los días compartidos en Granada en el verano de 1924 entre Juan Ramón Jiménez y Federico García Lorca. Un paréntesis temporal único en el que recorremos paso a paso la ciudad andaluza con Juan Ramón y Zenobia, de la mano de Federico y su familia. Esos días produjeron en las personas que los compartieron una impresión indeleble que guardaron siempre en su memoria. A ello contribuyeron, además de la presencia de Manuel de Falla, la de otros protagonistas de la vida cultural granadina como Hermenegildo Lanz, Emilia Llanos, Manuel Ángeles Ortiz o Ángel Barrios. De aquel viaje nacieron el extraordinario poema Generalife de Juan Ramón Jiménez, el largo romance que dedicó a Isabel García Lorca y las magníficas prosas de su libro Olvidos de Granada. Días como aquellos se viven pocas veces en la vida?, escribirá Juan Ramón muchos años después. Alfonso Alegre Heitzmann los ha reconstruido en un libro que combina de modo magistral la narración y la crítica. Premio Antonio Domínguez Ortiz de Biografías 2019

    Los libreros recomiendan Reseña de www.loslibrerosrecomiendan.es

    "Días como aquellos" de Alfonso Alegre Heitzmann

    Enviado por Los Libreros Recomiendan el 20-06-2019

    Se cumplen mañana exactamente noventa y cinco años desde aquel otro 21 de junio en que, a las diez de la mañana y desde la estación de Atocha, salieron juntos, hacia Granada, Juan Ramón Jiménez y Federico García Lorca, para pasar algunos días que serían muy importantes para ambos. Y a esa pequeña excursión acaba de dedicar Alfonso Alegre una premiada monografía que nos ha atrapado y convencido, y que necesitamos recomendar.

    Francisco Garfias, Ricardo Gullón, Graciela Palau de Nemes, Antonio Campoamor González o Ángel Crespo, entre otros y otras, formaron una primera vanguardia de amigos, exégetas y primeros biógrafos juanramonianos a la que después han relevado profesores o estudiosos como Francisco Javier Blasco, Soledad González Ródenas, José Antonio Expósito, Teresa Gómez Trueba o Almudena de la Cueva, al tiempo que la obra de Jiménez ha sido también, en diferentes tiempos, analizada y celebrada por los propios poetas, como Ángel González o, con especial insistencia y devoción, Andrés Trapiello, y sin olvidar que el primer y casi el principal "juanramonista", el más entregado, fue Juan Guerrero Ruiz, a quien debemos tantas y tan precisas informaciones. Y en ese árbol genealógico es decisivo un investigador que también es poeta, Alfonso Alegre Heitzmann, que al editar en 1999 los libros de poemas del exilio de Jiménez consiguió un hito que supuso el comienzo de algo, o al menos la reactivación de un interés por el de Moguer que se había disuelto o dispersado mucho. Aquel libro maravilloso se tituló Lírica de una Atlántida y este 2019, veinte años después de su primera ordenación, va a ser reeditado, lo cual es una noticia estupenda. Pero a Alegre le debemos además la minuciosa edición (todavía en marcha) del epistolario de Juan Ramón, y también una exhaustiva crónica de todo lo que tuvo que ver con su Premio Nobel de 1956, libro en el que por fin quedó claro hasta qué punto se conspiró desde las autoridades españolas del interior para que un ilustre exiliado republicano no fuese distinguido en Estocolmo. 

    Quien haya leído cualquiera de esos trabajos de Alegre (o quien esté familiarizado con su labor de editor en La Rosa Cúbica) sabe hasta qué extremos se complace con los detalles, con la exactitud, con la persecución de cualquier hilo mínimo. Y en ese camino ha encontrado muchas veces verdaderos hallazgos, descubrimientos que a los profanos pueden parecer diminutos o triviales y que sin embargo arrojan a veces una luz definitiva, datos impagables para entender textos importantes. Alguien podría pensar, sin ir más lejos, que al dedicar toda una monografía de 170 páginas a reconstruir el viaje de once o doce días que Jiménez hizo a la Granada de Lorca (que era también la de Manuel de Falla, y la de Fernando de los Ríos...) se está aplicando una lupa de tamaño exagerado sobre un suceso más bien irrelevante, de valor en todo caso privado... Basta entregarse al libro para entender que no es así, y que el estudio pormenorizado de aquellas jornadas no sólo ayuda a entender, como parecería natural, los Olvidos de Granada de Juan Ramón, sino que resuelven viejas dudas sobre libros tan cruciales como el Romancero gitano (publicado, no lo olvidemos, en 1928, y obviamente influido por Juan Ramón, aunque nunca se haya querido incidir demasiado en esa ascendencia evidente). Todo el mundo conoce, por ejemplo, el maravilloso poema "Preciosa y el aire", en el que una niña gitana, en una "noche llena de peces", sufre un intento de violación por parte de un hombre que la persigue "con una espada caliente". En ese poema inolvidable Preciosa se refugia en la casa de "el cónsul de los ingleses", detalle que podría parecer arbitrario, con su punto exótico o distinguido, y en todo caso algo anotado poco menos que para aportar una rima sorprendente, una salida inesperada y estimulante... Pues bien, sucede que el cónsul inglés había desfilado ya por el texto juanramoniano titulado "El ladrón de agua", y en el intento exitoso y casi obsesivo de Alegre por desentrañar esa hermética prosa, consigue no sólo identificar a ese diplomático tan querido y citado por los poetas, y así contribuir a completar la comprensión del romance lorquiano, sino, de paso, insinuar un detalle estimulante sobre... Bajo el volcán de Malcolm Lowry. Y, comprobando las fechas, no es ningún disparate aventurar que la elección del romance como estrofa única del primer gran libro de Lorca pudo ser despertada por el magistral romance, "Generalife", que Jiménez envió a la niña Isabel García Lorca para agradecerle su alegría y su gracia en aquellos días de reunión y paseos. Y en ese "laberinto de pena" que Jiménez adivina en la Alhambra encuentra Alegre la semilla de alguna actitud lorquiana trágica posterior (y a nosotros, de hecho, nos ha recordado también el sublime "prado de pena" en el que se sentiría Yerma en el mejor monólogo de aquella pieza). Y es así, simplemente, como se hace la filología.

    Es decir que, lejos de suponer un ensayo prescindible sobre un acontecimiento menor, dan ganas ya de hacer una edición crítica de este libro, o de escribir otro ensayo paralelo para comentar, discutir o celebrar todos los hallazgos de Alegre (que incluyen también material gráfico, expuesto en el cuadernillo central del libro). Es éste, en fin, un libro ejemplar, modélico, de cómo contar algo y escarbar en sus motivaciones y en sus consecuencias. Y tratándose del momento de mayor cercanía entre los dos principales poetas españoles del siglo XX, cualquier 'justificatio' saldría, en todo caso, claramente sobrando. Hablamos, en fin, de una modesta joya, un eslabón muy sólido para entender mejor momentos fundacionales de nuestra historia cultural.